La Ley Europea de Inteligencia Artificial comienza a exigir avisos y marcas para determinados sistemas y contenidos sintéticos, pero su alcance está lleno de matices, excepciones y dificultades técnicas. Un ciudadano abre una conversación para resolver una duda médica, administrativa o financiera. La respuesta aparece de inmediato, con un tono seguro y aparentemente humano. Más tarde contempla un vídeo en el que una persona conocida pronuncia unas palabras verosímiles. Despué